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¡Buenos días! Hoy traigo una breve opinión de este circo, a cuya actuación tuve el placer de asistir.

Lo cierto es que, dado que nunca había ido al circo antes, no estaba muy seguro de qué es lo que iba a encontrarme; años y años de películas en las que un domador mete la cabeza dentro de la boca de un tigre pasan factura. En algún momento me di cuenta de que, si el circo incluyese espectáculo con animales, presumirían de ello en el cartel, y en este caso no lo hacían, a pesar de que el nombre sí podía llevar a esa conclusión.

Bien, pues el sentido común triunfa de nuevo; en este caso, el espectáculo del Circo Italiano Salvaje (al menos, la actuación que yo vi en Oviedo; supongo que vayan cambiando con el tiempo), incluía, principalmente, espectáculos de acrobacias, seguidos siempre de una breve intervención de los payasos para dar tiempo a los acróbatas para descansar, cambiarse y demás entre número y número. Sorprendentemente, tanto mi acompañante como yo coincidimos en que era raro que los espectáculos más impactantes estuviesen en la primera mitad, en lugar de estar al final, pero aun así ambas mitades fueron distintas y, en mi opinión, las dos fueron muy entretenidas de ver.

Como yo no soy ningún entendido en circos y además tampoco tengo opinines para contrastar, me voy a limitar a decir lo más general: el espectáculo duró unas dos horas o poco más, incluyendo una pausa de unos diez minutos. Además, yo fui de lunes por la tarde (a eso de las 7), y aún así se llenó algo más de la mitad del sitio disponible, así que si alguien se está pensando ir, le recomiendo, como mínimo, reservar la entrada por internet, aunque se prefiera esperar a pagar allí. El precio de la entrada, en nuestro caso, fue de unos 7€, y la actuación me pareció fantástica; muy, muy entretenida y muy impactante, aunque ya comentaba que no he estado antes en el circo.

Como partes negativas a destacar, hay que estar un rato esperando desde que dejan pasar hasta que se accede a las gradas, y una vez allí, los asientos son lo peor que he visto en mi vida; tanto si la persona que tienes detrás pisa el suelo o patea el asiento, como si la que tienes al lado se mueve, tú lo vas a notar; los asientos son de plasticote malo y si uno se mueve, se mueven al menos otros 3. Tanto es así que yo aproveché la pausa para cambiarme, porque los tipos de atrás me estaban destrozando la espalda. Evidentemente es un circo y hay niños, pero no dejeis de llevar un cojincito en el bolso o algo grueso que poner por si os toca una familia de desaprensivos detrás o al lado.

Dejando eso de lado, quizá algunas de las intervenciones de los payasos se hicieron un pelín largas o infantiles, lo cual no es en absoluto sorprendente al recordar que estamos en un circo, y no me atrevería a tildarlo como algo negativo.

Por último, y también dentro de lo esperado, el agua y la comida son muy caros, pero esto viene siendo la norma en prácticament cualquier espectáculo del estilo. Mi recomendación: si sois gente de beber mucho, llevad un botellín en el bolso o en la chaqueta y santas pascuas; yo compré un botellín allí y tampoco me morí del disgusto, pero realmente sabe mal pagar el agua “tan caro”.

En resumen: no es barato pero tampoco caro, y es un espectáculo bastante curioso para salir un poco de la rutina. Personalemnte, yo salí de allí con muy, muy buen sabor de boca, y muy contento de haberne animado a ir tras mi duda inicial.

A riesgo de quemarme los dedos, recomendaría ir a ver el espectáculo a cualquiera que le gusten las acrobacias y tenga una tarde que pueda permitirse derrochar dándose un capricho 🙂

Un saludo!